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19 de septiembre de 2017
 
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Palabras en homenaje a la partida de la vicerrectora administrativa de LUZ, María Guadalupe Núñez PDF Imprimir Correo


Agradezco al ciudadano rector Dr. Jorge Palencia Piña por concederme la venia en nombre del Consejo Universitario, para compartir unas sentidas palabras de despedida de nuestra amantísima vicerrectora administrativa, quien partió a la casa de nuestro padre el día jueves 21 de julio.

 

La Universidad del Zulia se encuentra profundamente conmovida por la desaparición física de una de sus mujeres académicas más destacadas. María Guadalupe Núñez de Parra ingresa en el año de 1976 como personal docente  y de investigación a la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Zulia, mujer universitaria resaltada en la educación superior venezolana y en el ejercicio de su profesión como Ingeniero Químico egresada en 1975 de la VI promoción de Ingenieros Químicos de nuestra ilustre institución. 

 

Desde su ingreso desde hace 40 años, en su carrera universitaria contribuyó al desarrollo histórico de la institución. Se le reconoce su labor como docente, investigadora, extensionista y gerente. Así, como también entre otros cargos directivos que ejerció fue la primera mujer en ocupar el decanato de la Facultad de Ingeniería en el periodo 1999-2002, la dirección de administración durante el periodo 2004-2008 y el vicerrectorado administrativo de la Universidad del Zulia, cargo que ocupó desde el 1 de octubre del 2008, además de ser reconocida con el Doctorado Honoris Causa de esta Universidad el pasado mes de junio. Se resaltan en todas sus gestiones valores y principios institucionales como el de la transparencia, la honradez en la administración pública y su defensa en la aplicación de las normas universitarias.

 

La Dra. María Guadalupe Núñez de Parra, se constituyó en maestra y protagonista en la formación de generaciones y nuevos liderazgos universitarios. 

 

Su aporte como Vicerrectora Administrativa reveló un afán decidido por generar cambios y renovaciones necesarios para modernizar el quehacer institucional, como también en el objetivo de crear cosas nuevas, de mejorar y hacer más expeditos los procedimientos administrativos para situarlos al servicio de la academia, de remecer a la institución hacia un mejor desarrollo en un contexto de escasos recursos. Su análisis sereno sobre su obrar no puede sino hacernos concluir que su esfuerzo incansable por su universidad la cual fue su proyecto de vida, fue justo y efectivo. Nos mostraba a todos con su presencia en los escenarios siempre  un camino, y logró marcar una huella que será difícil de olvidar en el seno de su casa que tanto quiso.

 

María Guadalupe, fue dueña de una personalidad única y especial, de convencimientos profundos, de entregas decididas. No era de términos medios, ni de declaraciones poco concretas. Era una convencida amante de la vida, de la belleza, de la verdad, de la dulzura y de la sinceridad entre la gente. Rechazaba la violencia y las acciones que atentaban con  los principios de su universidad, fue una fiel defensora de la calidad académica, de la responsabilidad y compromiso social de la institución y de la autonomía universitaria.  Fue una académica de innegable compenetración, convencida de su rol, empapada de su función y de la credibilidad surgida del respeto por las ideas ajenas y basada en el conocimiento más profundo.

 

En lo personal, fueron muchas sus enseñanzas, compartimos con ella durante 8 años gestión, me maravilló siempre su profundo humanismo, su forma continuamente distinta de ver las cosas, su capacidad para expresar siempre lo que pensaba. Su amor por LUZ siempre lo mantenía en su espíritu, así como, edificando el espacio que ansiaba para soñar y crear. Mujer entregada a su familia, no tengo sino que desear a su esposo e hijos en nombre de la Universidad, de sus autoridades, de toda su comunidad, pero en especial de sus estudiantes, de sus obreros y de los funcionarios que tanto aprendieron a trabajar con ella en todas las dependencias que dignamente gerenció, el testimonio profundo de dolor universitario, que viene de todas partes, a quererla como una persona profunda y legítima. Que nuestro dolor se transforme en un grito de aliento, para seguir adelante, y para seguir su ejemplo como mujer integra y como académica.

 

María Guadalupe Núñez de Parra, fue una mujer de origen humilde con sólidos principios espirituales y valores humanos heredados de sus padres, legado este que reafirma en su familia, en sus hijos y en quienes compartimos con esta valiosa mujer el mundo académico y administrativo de la Universidad del Zulia. Se destaca en ella, una elevada calidad humana como filosofía de vida, imponiéndose de manera constante nuevos retos, rompiendo esquemas de superación con un alto espíritu de crecimiento personal, sobre la base de la creatividad, ética, motivación, aprendizaje, inteligencia y de la pasión por lo que hizo en su universidad desde sus diferentes roles.  Igualmente, le caracterizó una alta capacidad para la negociación y el establecimiento de acuerdos en las relaciones humanas e interinstitucionales. 

 

Querida amiga, ser humano de primera selección, queremos todos, que descanses en paz, junto a Dios, donde deben estar los espíritus buenos, los que han vivido dignamente como tú, los que han sabido entregarse con voluntad al prójimo, los que tienen el orgullo de decir: fui un ser humano digno, y siempre practiqué la hermosa lección de vivir como tal.

 

Las lágrimas caen de nuestros ojos pues una gran mujer partió al más allá pero recordamos que mientras estuviste entre nosotros siempre fuiste una persona maravillosa que actuaba de corazón, que Dios te tenga en su gloria, que descanses en paz.


Durante tu paso por este mundo demostraste ser una mujer a la que solo le interesaba ser feliz con las personas que te rodeaban, Lupe nos enseñaste que las cosas más simples de la vida son las que nos hacen más felices y que debemos luchar hasta el último día de nuestras vidas por nuestra universidad para lograr lo que tú siempre deseaste para nuestros estudiantes, una formación de calidad sobre la base de valores humanos y principios espirituales. 


Tu partida es una gran pérdida pero nos dejas un gran legado para seguir adelante luchando por una universidad y por una Venezuela mejor para todos, como siempre la has deseado. Ahora que te encuentras en el cielo desde ahí nos observarás y nos cuidarás cada día de nuestras vidas. Con tu manera de actuar día tras día, nos enseñaste que en esta vida todo es posible. Siempre te llevaremos en la memoria pues lo que hiciste por nosotros y por la Universidad nos comprometemos a consolidarlo, tu muerte nos aleja físicamente pero tu espíritu siempre lo llevaremos con nosotros, hasta el fin de nuestras vidas.


Nuestro paso por este mundo es breve y solo dejan huella quienes luchan por ser felices y hacen felices a las personas que aman. Gracias Lupe por este principio de vida.


Nos sentimos privilegiados los que tuvimos el honor de compartir a tu lado, le damos infinitas gracias a Dios por habernos  regalado la presencia de un ser irrepetible, una persona que su sola presencia irradiaba tanta paz, que todo aquel que estuvo a su lado se sintió dichoso.

María Guadalupe, mientras sigamos viviendo, formarás parte de nosotros.


Cada palabra que pronunciaste, quedará sellada en nuestros labios.


Cada gesto que hiciste, quedará grabado en nuestra mirada.


Cada abrazo que nos diste, quedará para siempre en nuestra alma.


Cada mirada amorosa que nos brindaste, quedará en nuestro corazón. Pero sobre todo cada silencio que compartimos nos unió para siempre contigo.
 

Hasta pronto nuestra eterna vice y aliada. Tu amor infinito por LUZ lo llevaremos siempre en nuestro corazón. 

 

 

 

Dra. Mary Carmen Rincón F.

Decana de la Facultad de Odontología

 




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